lunes, 29 de febrero de 2016

Va de arbustos

En la anterior entrada conocimos un poco más en profundidad a un espléndido árbol, el chopo temblón, que habita nuestra sierra. Hoy quería detenerme a conocer a unos grandes olvidados del mundo forestal. En realidad se trata de una heterogénea familia de plantas que suele englobarse bajo diferentes nombres comunes como arbustos, arbolitos o, en el peor de los casos, maleza. 

No hay nada tan denostado y poco valorado como los arbustos. Aunque la ciencia medioambiental y forestal reconocen su utilidad y necesidad, el saber popular los relega al triste papel de molestia o adorno prescindible. Hasta aquí poco podríamos objetar, mas que pedir mayor comprensión a la gente lega en la materia y mayor difusión del papel valiosísimo que juegan los arbustos en los ecosistemas forestales y preforestales. Desgraciadamente existe la manía, por no denominarlo de otra manera, de considerar a los arbustos poco menos que enemigos declarados del bosque, a saber, por su incidencia en los incendios forestales. Hablar de este tema daría para una tesis y no es el objeto de este artículo.

El papel que juegan los arbustos en un incendio forestal está aún lejos de aclararse. No todos los arbustos tienen la misma composición química ni las mismas características respecto al efecto que producen las llamas en sus estructuras leñosas y hojas. Lo que está claro que en cierta medida la creencia popular le atribuye el que los bosques se calcinen más rápidamente cuando el fuego entra en el bosque. Concedamos, por un momento, la razón a este grupo de personas y procedamos a "limpiar" nuestros bosques de estos indeseables elementos altamente inflamables. ¿qué obtendríamos entonces? Básicamente esto que vemos en la siguiente fotografía.


Bosque joven de pino albar (Pinus sylvestris) en el Candelar de Linares de Mora 

Parece un bonito bosque de pinos jóvenes; pero en realidad se trata de un bonito desierto de pinos. Quizás alguno se eche las manos a la cabeza: que barbaridad! llamar desierto al bosque! Lamentablemente es lo que es. Un bosque sin arbustos, sin sotobosque  (hermosa palabra, por cierto), no deja de ser un desierto. Al carecer de sotobosque no hay escondites, refugios, protección térmica y lo más importante: comida. Si señores, el alimento en un bosque es altamente necesario ya que muchas especies animales dependen de los frutos que produce un bosque para vivir. En mis investigaciones por los bosques de la Sierra de Gúdar he podido comprobar como la mayor y mejor densidad de animales se da en bosques maduros con sotobosque desarrollado. Sin sotobosque animales como la güina (Garduña para los que no son de la zona) o los corzos no pueden sobrevivir. Veamos, por tanto, algunos de los arbustos que pueblan nuestros mejores masas boscosas y dónde podemos encontrarlos.


El cerecillo o madreselva pilosa (Lonicera xylosteum)


Este pequeño arbusto caduco no trepador suele acompañar al pino albar en los bosques más desarrollados y maduros de las zonas húmedas. Para mi es indicativo de un bosque bien estructurado y sano. Produce unas bonitas flores amarillentas que más tarde se transforman en bayas de color rojo intenso, tóxicas para los humanos pero que hacen la delicia de muchas aves. 
Lonicera xylosteum en flor en Linares de Mora

Realmente un bosque con madreselvas pilosas en flor, con fruto o con sus hojas amarillas rosadas en otoño después de la lluvia es maravilloso. Propio de bosques húmedos altimontanos. Para verlas podemos pasearnos por las faldas de la sierra del Monegro entre Linares y Valdelinares o en Peñas Rubias de Gúdar entre otros lugares.


Lonicera xylosteum con frutos en el valle de Sollavientos en Allepuz


Grosellero alpino (Ribes alpinum) y Grosellero uva-espino (Ribes uva-crispa)


Estos dos pequeños groselleros crecen en la zona central de la sierra de Gúdar normalmente por encima de los 1600 msn. El área de distribución va desde la Val de Sollavientos pasando por la Zaragozana y todas las laderas de los montes de Valdelinares hasta el Monegro. Parece tener preferencia por suelos pedregosos de laderas y fondos de valle de suelos débilmente calizos o arenosos en exposiciones semirresguardadas y con bastante precipitación. Suelen acompañar a los pinos albares; pero en ocasiones crecen en formaciones de prebosque de zonas taladas para pastos. Las grosellas son un recurso importantísimo para las aves, también comestibles para nosotros los seres humanos. Hay que destacar que el sabor del grosellero espino es mucho mejor que el de las grosellas alpinas que suelen ser insípidas.


Agracejo o agrillo (Berberis sp.)


Acompañando a los groselleros en zonas más pedregosas, ventosas y secas aparecen los agracejos. Sus frutos son rojos o morados y los arbustos están jalonados de espinas muy punzantes y abundantes.  Los pastores suelen arrancarlos y con ello privan, sin saberlo, a las aves de comida. 

Pudio de los Alpes (Rhamnus alpina)


Arbusto grande muy ramificado desde el suelo, de hojas parecidas a las del carpe. Tiene unos frutos negros tóxicos para los humanos; pero no para las aves. Crece en los alrededores de Valdelinares en zonas rocosas calizas y parece evitar las arenosas con ph más ácido por lo que no comparte hábitat con los groselleros normalmente. Puede crecer en zonas de prebosque y en claros de bosque de toda la zona por encima de los 1700 msn. Requiere humedad en el suelo. La subida al Hornillo hecha desde el pueblo nos brinda la oportunidad de ver grandes ejemplares de Pudio en la ladera sur.

Enebro (Juniperus communis)


Es sin lugar a dudas el arbusto más emblemático que acompaña a los bosques de coníferas montanos y subalpinos. Además es capaz de encaramarse a las altas cumbres y formar el límite arbóreo en la zona alpina de las montañas más altas de Europa.
Juniperus communis hemisphaerica en Valdelinares

En nuestra sierra podemos encontrar tres formas o variedades, aunque no todos los autores las reconocen ni personalmente me satisface esta clasificación, a saber: La forma común de porte cónico, una forma intermedia conocida como hemisphaerica de forma cónica redondeada postrada y por último la forma postrada o rastrera clasificada como alpina.
Juniperus communis alpina en las inmediaciones del Conventillo en Valdelinares a casi 2.000 msn
La forma más cónica la encontramos en zonas montanas intermedias, mientras que la postrada-redondeada es própia de toda la zona de Gúdar que está por encima de unos 1600 metros llegando hasta las cumbres. Finalmente la subespecie o variedad alpina es de porte totalmente rastrero y tiene la peculiaridad de medrar en suelos poco calizos o silíceos. Debido a la escasez de este tipo de suelos es una variedad muy rara en la zona que sólo se localiza en las inmediaciones de Valdelinares en sustratos arenosos.


Chaparra o sabina rastrera (Juniperus sabina)


Juniperus sabina en Valdelinares
Conífera totalmente rastrera que forma alfombras circulares y que suele aparecer en orlas boscosas, márgenes de bosques y claros sobre sustratos calizos o neutros por encima de los 1700 msn. Típica de la alta montaña continental de Eurasia. Se trata del arbusto más emblemático de la sierra de Gúdar. Altamente tóxico y de olor penetrante a alcanfor cambia de color, como la mayoría de coníferas de la alta montaña, del marrón pálido en invierno al verde claro en verano. Suele crecer en lugares donde la nieva es barrida por el viento, por lo soporta fuertes heladas y vientos fríos descantes.


Tejo o Tajo (Taxus baccata)


Arbusto mediano o grande con forma cónica o redondeada de hermoso porte y color verde brillante. Esta preciosa conífera es altamente tóxica. Crece en hondonadas, barrancos y lugares con alto grado de humedad ambiental en zonas boscosas poco alteradas umbrías. No soporta ni la sequía, la falta de humedad ambiental, las heladas fuertes, los vientos desecantes o los calores rigurosos. Estrictamente protegido sufrió mucho en el pasado por considerarse indeseable ya que es muy venenoso también para el ganado.  Es relativamente abundante en todos los barrancos de la sierra del Monegro (vertiente sur y norte). También está presente en todos los bosques maduros de la sierra de Gúdar que dispongan de barrancos o zonas abrigadas.
Taxus baccata en Valdelinares



Acebo o Grévol (Ilex aquifolium)

Ilez aquifolium en el barranco de Gisbert en Mosqueruela

Arbusto siempreverde de hojas variables de muy punzantes a lisas, coriáceas verde brillantes por el haz, mates por el envés. Sus rojos frutos son tóxicos pero son del gusto de las aves que pueden comerlos sin peligro.
Se trata de un arbusto que tiene requerimientos similares al tejo y, en muchas ocasiones suelen aparecer juntos. Prefiere la sombra de árboles altos y zonas de fríos poco intensos, ya que no soporta las heladas extremas, el viento o el fuerte calor. Buenas manchas de acebo pueden encontrarse en los bosques de Peñas rubias en Gúdar, en el acebar de Fortanete, en el barranco de Gisbert de Mosqueruela o en otros lugares abrigados. Se mezcla tanto con pinos como con quejigos o encinas. Su límite altitudinal está en unos 1.500 msn. Especie protegida.

Enorme acebo (Ilex aquifolium) del bosque de Peñas Rubias en Gúdar. Se trata de un ejemplar catalogado como árbol monumental por el gobierno de Aragón. 



Junto con estos arbustos podríamos encontrar muchos más hasta alargar la lista en unas decenas de especies de más. Ciertamente la riqueza de arbustos de la sierra de Gúdar es destacable.

En próximas entradas dedicaremos artículos a arbustos tan valiosos y poco comunes como el Evónimo o bonetero (Evonimus latifolius), Aligustre (Ligustrum vulgare), Torvisco alpino (Daphne mezereum) y Griñolera o níspero alpino (Cotoneaster integerrimus). Junto a estas rarezas también veremos otros arbustos más comunes como el Espino albar (Crataegus monogyna), las rosas o calabardos (Rosa sp.), avellanos (Corylus avellana), endrinos (Prunus spinosa) o el Azarollo de los cazadores (Sorbus aucuparia) entre otros.

Sin lugar a dudas la sierra de Gúdar es todo un espectáculo para los amantes de las plantas arbustivas.
















domingo, 7 de febrero de 2016

Chopo/álamo temblón

El chopo temblón (Populus tremula) es un bonito árbol de fronda que suele acompañar a otras especies forestales. Generalmente en el norte de Europa se comporta como un árbol de acompañamiento en bosques boreales de coníferas como hace, de manera casi específica, su pariente más cercano, el populus tremuloides, en Norteamérica. En latitudes medias pude encontrarse, salpicado, en formaciones boscosas frescas del piso montano junto con robles o, de forma más similar a las masas norteñas, formando manchas más o menos extensas en bosques subalpinos o altimontanos de coníferas.

En la sierra de Gúdar es un árbol escaso; pero que debido a su distribución, como veremos, da que pensar que en el pasado su área era más amplia. Al tratarse de una salicácea este árbol es presa de gran cantidad de herbívoros. Hay que tener en cuenta que la presión ganadera en la provincia de Teruel ha sido enorme desde la Edad Media y que si bien ahora se ha rebajado considerablemente, los efectos de la misma pueden verse de forma evidente. La recuperación de las antiguas masas forestales, que fueron taladas y degradadas para dejar paso a pastos y bosques adehesados, hoy es más viable; pero al haber erradicado muchas especies de su medio natural es imposible de llevar a cabo hasta sus últimas consecuencias, a saber, el devolver a los bosques a su estado original.

Es en este punto donde hace aparición nuestro hermoso árbol: el temblón. En la zona aparece desde los 1000 metros de altitud hasta casi los 1800. Hasta el momento sólo he podido localizar tres áreas reducidas, fragmentadas y separadas entre si por muchos kilómetros. El único denominador común que comparten las tres localidades donde crece este árbol es que son zonas bastante inaccesibles. Como hemos dicho antes es muy probable que este árbol fuera sucumbiendo a las talas y sobre todo al ramoneo del ganado. Tan sólo se salvó de la destrucción en zonas donde ni el hombre ni los animales tenían fácil acceso. Es por ello que creo que la distribución originaria de este árbol era mucho más amplia. Vamos a ver un poco de cada zona.


El Temblar del barranco de Gisbert en Mosqueruela.

Temblones (Populus tremula) en otoño en el barranco de Gisbert, Mosqueruela


Se trata del bosquete de temblones más al este que he localizado y el que se encuentra a menor altura. Estará sobre los 900-1000 metros. Situado en el cauce de un pequeño barranco en pendiente muy encajonado que desemboca en el barranco de Gisbert. Bastante inaccesible y en una zona con humedad relativa alta rodeado por un bosque mediterráneo de encinas y arbustos. Le acompañan otros árboles de óptimo climático oceánico como el Tilo (Tilia platyphyllos), el acebo (Ilex aquifolium), el arce campestre (Acer campestre), el acirón (Acer opalus) y el tejo (Taxus baccata). Presumiblemente creo que en este caso el álamo se encuentra en un cul-de-sac atrapado y aislado. Aunque coloniza y parece que se desplaza unos metros barranco arriba y abajo por el clásico método de esta especie de emisión de chupones de raíz (clones) le es imposible salir del lugar en el que se encuentra puesto que todo el entorno de alrededor le es desfavorable. El suelo donde está es pardo de origen calizo muy bien descompuesto y rico en humus característica que parece favorecer el mismo árbol al descomponerse muy rápidamente su hoja caída de otoño y producir gran cantidad de biomasa.

De las tres masas de Gúdar es la más curiosa y la que por sus características carece de similitudes con las otras dos. El peligro más grave al que se enfrenta son las variaciones climáticas ya que por la altura en la que está es mucho más vulnerable a las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones en verano. No obstante no se ven signos de degradación.



El Temblar de Alcalá de la Selva


Temblar de Alcalá en un bosque de Pino Albar o Royo en otoño



Se trata del bosquete de álamo temblón más emblemático de esta sierra y quizás el más conocido. Se encuentra sobre los 1500 metros sobre el nivel del mar. Corresponde a la típica formación de bosque de coníferas altimontano, en este caso de pinus sylvestris, mixto. De acceso muy complicado, debido a la pendiente en la que está no me ha sido posible analizar lo en detalle. Parece bien conservado; pero es de pequeña extensión. Aunque por la zona tiene potencial colonizador no se ve que se haya expandido en los últimos años. Aquí la presión ganadera si que es más alta.



El Temblar "misterioso" de Allepuz


Durante una de mis excursiones botánicas por la zona de acabé en un pequeño barranco conocido como de las umbrías en el pueblo de Gúdar. Me llamó la atención algunas hojas secas que se encontraban en el fondo del barranco. Al extraer una de ellas me di cuenta que se trataba, sin lugar a dudas, de una hoja de álamo temblón. Empezó así una búsqueda frenética por las inmediaciones para encontrar algún ejemplar. Al estar en invierno sería imposible identificarlo por sus características hojas temblorosas; pero si que podría descubrirlo por la blancura de su tronco en la distancia. Tras un buen rato buscando el resultado fue negativo. Frustrado; pero con ganas de volver a buscar al propietario de la hoja en otro momento nos dirigimos hacia la salida de la pista y fue entonces cuando, a lo lejos, en la ladera sur de este barranco, en medio de un espeso bosque de pino albar vi un grupo de árboles sin hojas de resplandeciente tronco blanco verdoso: eran ellos, los álamos temblones.

Para mi fue una sorpresa encontrarlos en esa ladera encaramados a la montaña, en mitad de un bosque de pinos casi prístino y muy escarpado,  formando una mancha pequeña para de alto porte a 1600 metros de altitud.

En primavera tengo pensado hacer una visita detallada al temblar y si puedo colgaré algunas fotos.



Los álamos temblones son árboles maravillosos que en compañía de coníferas realzan maravillosamente los bosques rompiendo la monotonía del verde glauco. Es una lástima que en la Sierra de Gúdar se hayan perdido, presumiblemente, manchas más extensas. Debería potenciarse la recolonización de esta especie en todos los pinares altimontanos y subalpinos que tenemos para aumentar la biodiverisdad y ayudar a mejorar nuestros bosques. Además, por si fuera poco, son un excelente cortafuegos verde.


Notas de cultivo



Si queremos reproducir esta especie y cultivarla podemos proceder de 3 maneras diferentes cada una con sus ventajas y desventajas.

La primera consistiría en clonar el árbol mediante la toma de fragmentos de raíz del grosor de un lápiz, esto es mejor hacerlo en la época de reposo de árbol (de octubre a abril). Cortaremos los fragmentos en trozos de 5 centímetros y los enterraremos en horizontal en una mezcla de turba/fibra de coco con vermiculita/perlita 25%. Emitirán raíces secundarias y vástagos radicosos (Chupones) en unos 3 meses. Al crecer bastante rápido podemos plantarlos en el sitio definitivo en poco tiempo.

La segunda manera sería una variante de esta primera. Consistiría en tomar vástagos radicosos (chupones) con una cuña de raíz y plantarnos en la misma mezcla. Tomarán en unos 3 meses.

Por último podemos optar por las semillas; pero estas son altamente perecederas y deben recolectarse y sembrarse en no más de 15 días o pierden la capacidad de germinar.Estas semillas caen del árbol envueltas en una pelusa algodonosa entorno a junio. Es el método más lento; pero los árboles no son clónicos. Este método de reproducción no se da actualmente en la Sierra de Gúdar por ser bastante complicado por  las condiciones climáticas. De hecho tanto el populus tremula como el tremuloides se reproducen de forma natural por vástagos de raíz en casi todo el planeta y muy rara vez por semilla.

El emplazamiento donde lo podemos cultivar debe ser húmedo; pero nunca encharcado o cerca de corrientes de agua permanentes. El sustrato deberá ser de PH neutro, bien descompuesto y balanceado. Sobre sustratos ligeramente calizos dará coloraciones otoñales amarillentas, en sustratos ligéramente ácidos espectaculares colores rojizos o violetas. Deberemos tener precaución con el exceso de temperaturas en verano; pero tampoco soporta la sombra. El viento no le es un elemento óptimo; pero puede vivir con él. La sobrexposición al viento en zonas desprotegidas suele llevarle a crecer con lentitud; pero puede sobrevivir bien. De crecimiento muy rápido una vez establecido no tendrá problemas para autorregenerarse casi perpetuamente de vástagos de raíz. Hay que tener en cuenta que el árbol se expande por este método y tiende a ir ocupando más y  más terreno. Además sus raíces son muy agresivas por lo que no debe plantarse cerca de tuberías, desagües o construcciones. No tolera la sequía salvo si ésta es pasajera y dura muy poco. Mis observaciones de campo me llevan a pensar que tienen especial debilidad por zonas con alto grado de humedad ambiental, suelo fresco rico en humus y poco soleado pero donde puedan tener sus copas despejadas de competidores y bien expuestas al sol.









Comenzamos

En la red existe multitud de contenido relacionado con la botánica y las plantas. Si nos referimos también a contenido sobre fauna y paisajes la gran cantidad de información e imágenes sobrepasa, con mucho, lo que podemos ver en toda nuestra vida.

Mi intención al abrir este blog es aportar más información e imágenes sobre aspectos menos conocidos del mundo natural desde una perspectiva práctica.

Espero que la información que aquí se contiene sea de utilidad para muchas personas.